
Veinte bosques sin hojas ni espinas
Nos encierran en esta reunión.
Veinte bosques de flores sin marchitar
Nos abrazan tibiamente con su respiración.
La música la logra el viento
Que enfría tus oídos con una brisa al compás.
Obsequiado al cielo, flotas al aire
Sostenido por la gravedad, que,
Quitándonos un poco, nos brinda la libertad.
Veinte bosques de sabiduría antigua
Esperando, con calma, nuestro paso
Para poder comunicar el secreto espiritual.
Vencido por vencido, cae uno en la cuenta
Que ese magnetismo con el que nos paga el mundo
Es una dosis justa de confianza otorgada.
Veinte bosques que esta noche se duplican.
Pero el árbol que se siente solo
Marchita su flor radiante para que no lo vean llorar.